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Casualidad, tormento, éxtasis o realidad científica

Un paseo virtual por la Capilla Sixtina

La Capilla Sixtina

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Paseo nocturno por Badajoz (DV2)(Daniel Vaquerizo)

Un paseo por Badajoz para renov.ARTE

Un paseo por Badajoz es un recorrido en imágenes que, en apenas 2 minutos, nos invita a disfrutar de una original visión de la Ciudad y del crecimiento extraordinario que estamos disfrutando. Badajoz es acogedora como el tópico, aunque en este caso es verdaderamente cierto, es tranquila a pesar de ser el paso principal hacia Portugal, donde residen nuestros hermanos de sangre, amigos transfronterizos de la denominada Raya, una franja abierta al tránsito que tan solo separa a sus habitantes por el acento.

Este cortometraje ha sido dirigido por el mayor de mis hijos, Daniel (DV2), y debo confesar con orgullo mi alegría por su calidad. Pero querría insistir para finalizar este comentario en el lema que sintetiza magistralmente el trabajo: …hace falta INICIATIVA, por ello nace el movimiento RENOV.ARTE…

Renovar es plasmar una idea y hacerla útil, y si se hace con pasión lo llamamos CREATIVIDAD, independientemente de que tenga algún tipo de contenido artístico (creatividad no significa actividad artística). Siguiendo el nuevo concepto cognitivo de Adrian Owen en Cambridge, y a su propuesta de medida cualitativa de la inteligencia como Los 12 pilares de la Inteligencia, me he atrevido a añadir. Un 13 Pilar, la Creatividad, que a su vez cumple la función compleja de cimentar el aprendizaje. La idea, por tanto, de RENOVARTE, me parece excelente y muy útil en el campo de la neuroestética.
J. Vaquerizo Madrid

La quinta cruzada guarda el archivo secreto de la interpretación neurocientifica, por Julán Vaquerizo-Madrid

Artículo en preparación. Disculpen las molestias.

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500 años guardan los secretos de La Capilla Sixtina

INTRODUCCION
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Al llegar a San Pedro en el Vaticano creí que nada del interior me sorprendería tras haber contemplado aquella grandiosidad arquitectónica. Me equivoqué del mismo modo que cuando entré en la Sagrada Familia de Barcelona, en la que debo reconocer que lo que me asaltó fue una sensación de vértigo difícil de explicar. San Pedro es una obra digna de contemplar desde su plaza, pero nada comparable con lo que ‘esconde’.
He de confesar que no sentí vértigo sino paz interior, una paz que va más allá de lo espiritual cristiano y que no alcanzo a transcribir con palabras. Especialmente cuando en un rincón y tras un cristal, necesario que la previene del vandalismo, te acercas a la Pietà de Miguel Angel. Tallada con tal respeto y maestría que a mi hijo Daniel y yo nos hizo romper la agonía cuando brotaron en el rostro algunas lágrimas, respuesta de la belleza en su plenitud, de la sensibilidad que la pulcra escultura transmite y de la sensación de estar viendo más que una escultura, la secuencia misma de aquel momento agónico que vivió María con el cuerpo inerte de su hijo muerto. El dolor de una madre cuando su hijo fallece ante sí de forma cruel y despiadada. En ese momento el espectador de la obra no ve en la Piedad de San Pedro la interpretación religiosa sino el dolor en sí mismo, como tal vez quería el autor.

Aquí empieza un relato-investigación sobre la obra pictórica más maravillosa que yo, en mi escaso conocimiento, he llegado a contemplar.